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El sacrificio de la sorpresa por la protección de civiles: las medidas de mitigación israelíes en la guerra contra Hamás en Gaza

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Por: Germán Villarroel
Coronel del Ejército de Chile.

Introducción

Este 7 de octubre se cumplen 3 años desde que Hamás ejecutó el ataque terrorista más letal en la historia de reciente de Israel. Miles de combatientes irrumpieron desde Gaza por tierra, mar y aire, atacando comunidades civiles, bases militares y un festival de música. El resultado fue la muerte de aproximadamente 1.200 personas, en su mayoría civiles, y el secuestro de más de 240 rehenes trasladados a la Franja de Gaza. El ataque constituyó el detonante inmediato de la guerra y generó un profundo impacto estratégico, político y psicológico en la sociedad israelí.

Tras estos hechos, el gobierno israelí definió dos objetivos estratégicos centrales: la destrucción de las capacidades militares y gubernamentales de Hamás y la liberación de los rehenes. A lo anterior, se agregó como tercer objetivo estratégico definido y permanente, la defensa de Israel y supervivencia del Estado a partir de los ataques recibidos desde los frentes Libano (Hezbola), Siria e Irán. Sin embargo, la campaña se desarrolla en uno de los entornos operacionales más complejos del mundo: una zona densamente urbanizada y poblada donde Hamás había construido durante años una extensa red de túneles, puestos de mando, depósitos de armas y centros de comunicaciones integrados deliberadamente en áreas civiles. Diversos informes y análisis han señalado que parte significativa de esta infraestructura subterránea fue emplazada bajo hospitales, escuelas, mezquitas y otras instalaciones civiles, convirtiendo a la población en un elemento central de su estrategia militar.

La complejidad operativa de Gaza

La campaña israelí enfrentó un desafío singular. Hamás desarrolló durante años una compleja red de túneles destinada al movimiento de combatientes, almacenamiento de armamento, mantenimiento de sistemas de mando y control y ocultamiento de dirigentes. Esta infraestructura fue construida deliberadamente bajo instalaciones civiles, incluyendo hospitales y escuelas, lo que dificulta enormemente la separación entre objetivos militares y población no combatiente, diferencia que normalmente es sólo exigida a las fuerzas militares profesionales de un Estado/Nación como las IDF y no a las fuerzas irregulares de un movimiento terrorista islámico como Hamás.

Para las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF), esta realidad implicó combatir a un adversario que utilizaba el entorno urbano no sólo como protección física, sino también como herramienta estratégica destinada a aumentar, mediante la explotación de sendas operaciones de información (INFOPS), el costo político y mediático de las operaciones militares desarrolladas por Israel. Hamás explotó y sigue explotando las características del combate urbano y las dificultades inherentes a operar entre altas concentraciones de población civil, utilizando tácticas de guerrilla, aprovechando la infraestructura de Gaza como parte de su sistema de defensa y utilizando a su población civil como verdaderos escudos humanos.

El sacrificio de la sorpresa táctica

Uno de los aspectos más destacados de la campaña israelí fue la adopción de medidas orientadas a reducir el daño colateral aun a costa de sacrificar ventajas militares tradicionales.

Entre estas medidas destacan:

  • Emisión masiva de advertencias por teléfono, mensajes de texto, folletos y redes sociales antes de ataques específicos.
  • Establecimiento de corredores de evacuación y órdenes de desplazamiento para alejar a civiles de zonas de combate.
  • Uso del procedimiento conocido como «roof knocking» o «golpe en el techo», consistente en una advertencia física previa a determinados bombardeos para permitir la evacuación de los ocupantes.
  • Suspensión o retraso de ataques cuando sistemas de vigilancia detectaban presencia significativa de civiles en el área objetivo.

Desde una perspectiva estrictamente militar, estas acciones implican renunciar a uno de los principios clásicos y básicos de la guerra: la sorpresa. Al advertir previamente sobre operaciones o exigir evacuaciones masivas, el atacante concede tiempo al enemigo para desplazarse, reorganizarse, preparar defensas o escapar. Sin embargo, Israel optó por asumir dichos costos tácticos con el fin de reducir el riesgo para la población civil. Poco de estas medidas han sido celebradas por el mundo occidental. Por el contrario. Se ha etiquetado de genocidio.

Las operaciones terrestres y la protección de civiles

La ofensiva terrestre iniciada el 27 de octubre de 2023 avanzó progresivamente desde el norte hacia el sur de Gaza. Antes de múltiples operaciones, las IDF promovieron evacuaciones de sectores completos de la franja, una medida poco común en conflictos urbanos contemporáneos debido a las desventajas operacionales que genera para las fuerzas atacantes.

John Spencer, Director de Estudios de Guerra Urbana del Modern War Institute de West Point y uno de los especialistas más reconocidos en combate urbano, ha sostenido que Israel implementó más medidas para prevenir víctimas civiles que cualquier otro ejército en la historia moderna. Spencer destaca especialmente la combinación de inteligencia operacional, avisos previos, evacuaciones, corredores humanitarios y procedimientos específicos de mitigación del daño colateral.

Si bien existen evaluaciones críticas respecto de la efectividad global de estas medidas y persiste un intenso debate internacional sobre las consecuencias humanitarias de la guerra, incluso numerosos análisis reconocen que las fuerzas israelíes adoptaron mecanismos extraordinarios de advertencia y evacuación antes de numerosos ataques.

La dimensión estratégica del empleo de infraestructura civil por Hamás

Uno de los factores más relevantes para comprender el conflicto es la utilización de infraestructura civil por parte de Hamás para fines militares. Diversos análisis sostienen que la organización instaló centros de mando, depósitos logísticos y accesos a túneles bajo instalaciones protegidas, incluyendo hospitales y escuelas. Esta práctica busca dificultar la acción militar adversaria y generar restricciones operacionales derivadas del derecho internacional humanitario.

Tal situación altera profundamente el campo de batalla, pues obliga a las fuerzas que atacan a equilibrar constantemente la necesidad militar con la protección de la población civil. La consecuencia práctica es que muchas operaciones requieren inteligencia altamente precisa, ataques de menor escala o complejos procesos de evacuación previa.

Conclusión

La guerra iniciada tras la masacre terrorista del 7 de octubre de 2023 representa uno de los casos más complejos de combate urbano del siglo XXI. Las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF) enfrentaron a una organización terrorista profundamente integrada en áreas civiles, dotada de una vasta red subterránea y cuya estrategia se apoyaba en la utilización del entorno urbano como multiplicador de fuerza.

En este contexto, Israel desarrolló un amplio conjunto de medidas de mitigación destinadas a reducir el daño a la población civil, incluyendo advertencias previas, evacuaciones masivas, corredores humanitarios y procedimientos específicos como el «roof knocking». Estas acciones implicaron, en numerosos casos, sacrificar el principio militar de la sorpresa y otorgar ventajas tácticas al adversario para disminuir el riesgo sobre los no combatientes.

De acuerdo con la evaluación de John Spencer y otros especialistas en guerra urbana, pocas veces en la historia militar moderna se ha observado un esfuerzo comparable para incorporar medidas sistemáticas de protección de civiles durante operaciones de alta intensidad en entornos urbanos densamente poblados.

Sin perjuicio de las controversias políticas y jurídicas que continúan rodeando el conflicto, la campaña de Gaza constituye un caso de estudio esencial para el análisis contemporáneo de las relaciones entre necesidad militar, combate urbano y protección de civiles, mostrando hasta qué punto una fuerza militar puede llegar a sacrificar ventajas operacionales con el propósito declarado de minimizar las bajas no combatientes.

Pese a la evidencia concentrada en el informe de hallazgos sobre los ataques durante y después del 7 de octubre de 2023 por Hamás y otros grupos en Israel desarrollado por una comisión independiente del Consejo de Derechos Humanos de la ONU y la contundencia de sus conclusiones respecto de los crímenes de guerra cometidos por Hamás y otros grupos islamistas radicales palestinos en este conflicto que justifican desde lo político y desde el derecho internacional la guerra que ha declarado Israel a Hamás, comunicacionalmente el conflicto ha dado un vuelco internacional en contra de Israel, pese a todas las acciones de mitigación de daño colateral, en contra de Israel y la opinión internacional no deja de cuestionar la asimetría del conflicto aún en desarrollo.

Referencias

  1. Encyclopedia Britannica, October 7 Attack (2026).
  2. U.S. Department of State, Two-Year Anniversary of October 7th Attack (2025).
  3. John Spencer, Modern War Institute, West Point, diversos artículos y entrevistas sobre guerra urbana en Gaza.
  4. AthenaLab, Especial Conflicto Israel-Hamás (2023).
  5. AthenaLab, Un año desde el masivo ataque de Hamás a Israel (2024).
  6. Jerusalem Post, Israel minimizes civilian casualties more than anyone in history, expert (2024).
  7. Estudios sobre advertencia previa y “roof knocking”.
  8. Organización de Naciones Unidas (ONU). Consejo de Derechos Humanos. “Detailed findings on attacks carried out on and after October 7th, 2023 in Israel”. (Junio 2024)


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