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El presidente Paz sale fortalecido de la crisis de bloqueos en Bolivia

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Por: Alejandro Peña Esclusa

Tiempo de lectura: 8 minutos

Tras 50 días de protestas y bloqueos de carreteras, el nuevo presidente de Bolivia logró dividir a la oposición y restablecer el tránsito.

El presidente boliviano Rodrigo Paz (segundo desde la izquierda) llega a una reunión en el Palacio de Planalto, en Brasilia, Brasil, el 16 de marzo de 2026. © Getty Images

En síntesis

  • Los bloqueos respaldados por Morales buscaban forzar la salida del presidente Paz.
  • El nuevo mandatario dividió a la coalición movilizada al alcanzar un acuerdo con los trabajadores.
  • El fracaso de la campaña debilitó políticamente al expresidente Morales.
  • Para acceder a un análisis más completo, escuche nuestro pódcast impulsado por inteligencia artificial aquí.

Desde que el presidente Rodrigo Paz Pereira asumió el poder en Bolivia, el 8 de noviembre de 2025, su gobierno ha sido blanco de ataques por parte de fuerzas aliadas con el expresidente Evo Morales. Vinculado a la izquierda y al Foro de São Paulo, Morales intentó responsabilizar al presidente Paz por la crisis económica provocada por dos décadas de gobiernos socialistas. Para ello, convocó a protestas y bloqueos de carreteras destinados a desestabilizar al mandatario y exigir su renuncia.

Sin embargo, el presidente Paz logró superar estas dificultades y se prepara para consolidar su gobierno, mientras Morales ha perdido impulso y deberá enfrentar las acusaciones formuladas por la justicia boliviana.

¿Quién es Evo Morales?

Evo Morales, exlíder del Movimiento al Socialismo (MAS), fue el primer presidente indígena de Bolivia y gobernó durante 14 años, desde enero de 2006 hasta noviembre de 2019. Nació en el departamento de Oruro, pero en la década de 1980 se trasladó a Cochabamba, donde llegó a ser secretario general de un sindicato de productores de hoja de coca. Desde ese cargo encabezó protestas contra las políticas de erradicación de cultivos de coca promovidas por Estados Unidos.

Morales se convirtió en uno de los principales aliados regionales del gobierno comunista de Cuba y del movimiento bolivariano de Venezuela. También impulsó la creación del «Estado Plurinacional» de Bolivia, que prometía mayor reconocimiento político y autonomía para los 36 pueblos indígenas del país. En la práctica, sin embargo, el nuevo sistema terminó convirtiéndose en un mecanismo para perpetuar su control del poder, debilitando al Estado y a las instituciones nacionales.

En 2019 fue acusado de fraude electoral, lo que lo obligó a abandonar el país: primero se refugió en México y luego en Argentina. Además, la Fiscalía General del Estado de Bolivia lo acusó de haber mantenido, durante su presidencia, una relación con una adolescente de 15 años y de haber tenido un hijo con ella, conducta que constituye un delito sexual contra una menor según la legislación boliviana.

La pugna interna en el MAS

La victoria electoral del presidente Rodrigo Paz fue posible, en parte, gracias a la intensa lucha interna dentro del MAS. Las divisiones comenzaron después de las acusaciones de fraude en las elecciones de 2019. Inmediatamente después, Jeanine Áñez asumió la presidencia interina y se convocó a nuevos comicios en 2020.

Desde el exilio, Morales escogió como candidato presidencial a su exministro de Economía, Luis Arce, con la esperanza de regresar al país y recuperar el poder. Sin embargo, aunque compartía la misma visión política, Arce tenía un perfil más moderado. Por ello, tras ganar las elecciones, se distanció de Morales y pasó a liderar su propia facción dentro del MAS.

La Policía y las Fuerzas Armadas comienzan a despejar las carreteras para restablecer la circulación vehicular después de 50 días de bloqueos en Bolivia, tras la declaración del estado de emergencia por parte del presidente Rodrigo Paz el 20 de junio de 2026. © Getty Images

Por primera vez desde su fundación, el MAS dejó de actuar como un bloque unificado y se dividió en dos facciones con estrategias diferentes. En numerosas ocasiones, sus legisladores votaron de manera dividida, dificultando la aprobación de leyes y créditos internacionales.

El MAS llegó profundamente dividido a las elecciones de 2025, lo que abrió el camino a una contundente victoria de la derecha. La segunda vuelta presidencial enfrentó al candidato de centroderecha Rodrigo Paz con el expresidente Jorge «Tuto» Quiroga, de línea más conservadora. Los partidos de derecha también dominaron las elecciones legislativas, mientras que el MAS sufrió un colapso histórico y obtuvo solo dos escaños en la Cámara de Diputados.

Rodrigo Paz enfrenta la crisis económica

Después de casi dos décadas de gobiernos del MAS, Bolivia entró en su peor crisis económica desde la década de 1980. La inflación, que en 2023 se situaba entre las más bajas de Sudamérica, en torno al 2 por ciento, subió al 20 por ciento en 2025. El país, que alguna vez fue un importante exportador de gas natural a Argentina y Brasil, comenzó a tener dificultades para abastecer su propio mercado. La disminución de la producción y las exportaciones de gas redujo la recaudación fiscal, las reservas internacionales y la disponibilidad de dólares estadounidenses.

Aunque Bolivia presenta una de las tasas de desempleo más bajas de América Latina —un 2,7 por ciento—, el 80 por ciento de sus empleos corresponde al sector informal. La crisis ha erosionado el poder adquisitivo de los salarios y ha empujado a muchos de estos trabajadores informales a la pobreza. Además, la escasez de dólares ha afectado la capacidad de las pequeñas empresas para adquirir insumos importados.

La crisis fue resultado de al menos cuatro factores: un gasto público superior a los ingresos; subsidios cada vez más insostenibles; una inversión insuficiente en exploración de hidrocarburos, que redujo la producción de gas; y la dependencia de las exportaciones gasíferas para generar divisas.

Una vez en el poder, el gobierno del presidente Paz puso en marcha un plan para recuperar la estabilidad económica, promover un modelo más abierto a la inversión privada, fortalecer las instituciones y reinsertar a Bolivia en la comunidad internacional. Paz restableció relaciones estrechas con Estados Unidos, se incorporó al Escudo de las Américas y reafirmó el compromiso del país con la lucha contra el narcotráfico.

Los ajustes económicos incluyeron la eliminación de los subsidios a los combustibles, la reducción del gasto público y la obtención de financiamiento internacional en el marco de negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Uno de los cambios más importantes se produjo en julio de 2026, cuando el gobierno autorizó la importación privada de combustibles, rompiendo parcialmente el monopolio estatal para aliviar la escasez de gasolina y diésel.

Los bloqueos como mecanismo de desestabilización

En los últimos años, la izquierda latinoamericana ha tendido a rechazar los resultados electorales cuando no le son favorables. En Perú, el candidato izquierdista Roberto Sánchez se negó durante semanas a reconocer la victoria de Keiko Fujimori; y, en Colombia, el presidente Gustavo Petro se ha negado a aceptar el triunfo de Abelardo de la Espriella.

En Bolivia, la magnitud de la derrota del MAS dejaba escaso margen para impugnar el resultado electoral. Aun así, Morales desconoció la victoria de Paz y convocó a protestas y bloqueos de carreteras contra el nuevo gobierno.

A comienzos de mayo de 2026, grupos afines a Morales instalaron bloqueos en los que participaron la Central Obrera Boliviana (COB), la organización aimara Ponchos Rojos, productores de coca y mineros cooperativistas. Algunos mineros utilizaron dinamita durante las manifestaciones y los enfrentamientos con las autoridades.

El uso de bloqueos de carreteras es una táctica recurrente orientada a desestabilizar al Estado. Entre 2000 y 2005, cuando Morales era representante de los productores de coca y dirigente opositor, participó u organizó numerosos bloqueos contra los gobiernos de Hugo Banzer Suárez, Jorge Quiroga y Gonzalo Sánchez de Lozada. Tras dejar el poder, grupos afines a él organizaron al menos cinco bloqueos de alcance nacional que tuvieron un impacto considerable.

Los bloqueos de 2026 agravaron una situación económica que ya era difícil. Estimaciones difundidas por diversos medios internacionales situaron las pérdidas acumuladas en alrededor de 2.300 millones de dólares. A ello se sumaron graves interrupciones en el transporte de alimentos, medicamentos y combustibles, que provocaron desabastecimiento en varias regiones.

El presidente Paz superó la crisis mediante diversos recursos, entre ellos el respaldo de Washington. El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, escribió en su cuenta de X: «Que no haya lugar a dudas: Estados Unidos respalda firmemente al gobierno constitucional legítimo de Bolivia. No permitiremos que criminales y narcotraficantes derroquen a líderes elegidos democráticamente en nuestro hemisferio».

Al hablar de «criminales y narcotraficantes», es probable que el secretario Rubio se refiriera a Morales y sus aliados. Durante los gobiernos del MAS, la superficie destinada al cultivo de coca en Bolivia alcanzó las 34.000 hectáreas en 2024, un aumento del 10 por ciento respecto de 2023, según estimaciones de las Naciones Unidas. Bolivia es el tercer mayor productor mundial de cocaína —elaborada a partir de la hoja de coca—, después de Colombia y Perú.

El gobierno boliviano también recibió el respaldo de numerosos gobiernos latinoamericanos integrantes del Escudo de las Américas. El comunicado oficial señaló: «Los países miembros del Escudo de las Américas expresamos nuestra profunda preocupación por las protestas y los bloqueos de carreteras destinados a subvertir el orden constitucional y desestabilizar al gobierno democráticamente elegido de Bolivia». Además, algunos de estos países enviaron ayuda humanitaria para aliviar el desabastecimiento provocado por los bloqueos.

Si esta crisis se hubiera producido algunos años atrás, cuando estaban en el poder varios presidentes latinoamericanos vinculados al Foro de São Paulo, el presidente Paz podría haber sido derrocado, como ocurrió con sus predecesores Gonzalo Sánchez de Lozada y Carlos Mesa. Sin embargo, la nueva estrategia de seguridad nacional de Estados Unidos facilita la exposición de estructuras políticas que operan al servicio del narcotráfico e impide que desestabilicen las democracias.

El gobierno de Paz aplicó una estrategia de desgaste: dejó que las protestas perdieran fuerza ante la falta de apoyo popular y el amplio rechazo que Morales enfrenta en la actualidad. Además, el presidente dividió a la coalición afín a Morales al ofrecer a la COB un acuerdo para «pacificar» el país, firmado el 19 de junio. Tras ello, los seguidores de Morales acusaron a la COB de «traición» por haberse «vendido» al gobierno.

Superada la crisis, el presidente Paz ha salido fortalecido, mientras Morales y sus aliados se han debilitado, lo que permite al gobierno avanzar con sus reformas económicas y sociales.

Fuente: https://www.gisreportsonline.com/r/bolivia-protests-paz/


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