Eslovenia gira hacia Israel: Janša reivindica el acercamiento y acusa al Gobierno anterior de causar daños económicos
El primer ministro esloveno presentó la apertura de una embajada israelí en Liubliana como parte de una rectificación de la política exterior de su antecesor, Robert Golob. La afirmación sobre la ausencia de una embajada era cierta cuando publicó el mensaje, pero dejó de serlo dos días después.
El 7 de septiembre, Janez Janša afirmó en X que Eslovenia era el único país de la región sin una embajada residente de Israel, mientras que Italia, Austria, Hungría y Croacia sí contaban con una. En la misma publicación sostuvo que su Gobierno estaba normalizando la política exterior eslovena y reparando el daño causado —según su descripción— por el «extremismo de izquierda» y por la política «antisemita» de la coalición de Robert Golob.
La primera parte del mensaje tuvo una vigencia breve: el 9 de septiembre, Israel abrió en Liubliana su primera embajada residente en el país. El ministro de Exteriores israelí, Gideon Sa’ar, calificó la apertura como un hecho histórico. El cambio se produjo tras la llegada de Janša al poder y marcó un giro en las relaciones bilaterales.
Un viraje frente a la política de Golob
La disputa política aludida por Janša se refiere a las medidas adoptadas por el Gobierno anterior en respuesta a la guerra en Gaza y a las políticas israelíes hacia los palestinos. Bajo Golob, Eslovenia reconoció al Estado palestino y adoptó un embargo de armas a Israel. En 2025, el Gobierno también anunció la prohibición de importar, exportar y permitir el tránsito de armas hacia o desde Israel.
La administración de Golob había descrito la guerra en Gaza como un genocidio, una acusación que Israel rechaza. Janša, en cambio, ha buscado recomponer las relaciones con el Gobierno israelí y revertir algunas de las decisiones de su antecesor. La apertura de la embajada es una señal diplomática concreta de ese acercamiento, aunque por sí sola no demuestra que todas las medidas anteriores hayan sido revocadas.
«Antisemitismo» y daño económico: acusaciones políticas
Janša calificó de «antisemita» la política del Gobierno de Golob y afirmó que había causado un daño económico «enorme». Estas expresiones deben entenderse como acusaciones políticas del primer ministro: la información disponible sobre el post y la cobertura de la apertura de la embajada no presenta una estimación económica que cuantifique ese supuesto perjuicio ni demuestra que las medidas contra Israel se adoptaran por hostilidad hacia los judíos como grupo.
La diferencia importa. Las sanciones, los embargos de armas y el reconocimiento de Palestina son decisiones de política exterior que pueden ser debatidas por sus efectos y sus fundamentos. Llamarlas antisemitas es una interpretación política que requiere evidencia específica; no se desprende automáticamente de la adopción de medidas contra un Estado.
Un giro que generó protestas
El acercamiento también provocó oposición dentro de Eslovenia. La apertura de la embajada fue acompañada por una protesta en Liubliana, y los partidos de oposición cuestionaron el rumbo del nuevo Gobierno y su relación con Israel. La controversia, por tanto, no se limita a la existencia de una misión diplomática: enfrenta dos orientaciones sobre cómo debe posicionarse Eslovenia ante el conflicto y ante las actuaciones del Gobierno israelí.
En ese contexto, el mensaje de Janša puede leerse como una defensa de su giro diplomático y como un ataque a la gestión precedente. La embajada convirtió la afirmación inicial —que Eslovenia carecía de una representación israelí residente— en un anuncio de cambio inminente, pero las acusaciones de antisemitismo y de daño económico siguen siendo valoraciones del propio Janša, no hechos acreditados por la información citada.
