Groenlandia: Factor de estabilidad global

Su importancia geopolítica en temas de energía y seguridad. Se trata de Seguridad Global -asegurando cadena de suministros y evitando una destrucción nuclear-.

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En la temporada 2, episodio 6 de The Diplomat (Netflix), la actriz Grace Penn explica la vital importancia de Groenlandia: su ubicación en el GIUK Gap permite vigilar submarinos rusos, mientras la Base Pituffik detecta misiles balísticos sobre el Polo Norte.

Con el cambio climático, emergen nuevas rutas marítimas y acceso a minerales raros cruciales para tecnología y defensa. Rusia y China avanzan en el Ártico, haciendo de Groenlandia un activo estratégico indispensable para el dominio militar y económico mundial. El poder actual también es ártico y frío.

Allí, se explica la importancia geopolítica de Groenlandia. Se escenifica con un mapa «cómo puede Rusia penetrar las defensas navales atlánticas cruzando desde el Ártico hasta el Atlántico Norte”. Señalan las bases americanas y de la OTAN en el Ártico, y las posiciones militares de Rusia en 1995, y luego las actuales con infantería, armada, radares, búsqueda y rescate, defensas aéreas y submarinas, que desde la caída de la URSS sintetizan la mayor acumulación de capacidades. Luego señala los submarinos que perdieron en un monitoreo y dónde tres semanas después los ubicaron tan solo por un incendio accidental de uno de ellos, a millas y frente a New York, sin poder determinarse la cantidad y otras presencias.

Después señala la única base de submarinos nucleares en Reino Unido de la OTAN y la última en esperar que sea neutralizada, que protege y monitorea el Atlántico Norte. 

De modo que la cuestión estratégica de Groenlandia no es un capricho ni un dicho capcioso de Trump. Sino que se lo ha utilizado con interés en desinformación para desnaturalizar y focalizar en la extracción de minerales y expansión territorial, banalizando su posición estratégica.

Países del Círculo Polar Ártico

El Círculo Polar Ártico es una línea imaginaria a 66,5 grados norte que incluye el Polo Norte, el punto más septentrional de la Tierra. Ocho países, entre ellos Canadá, Finlandia, Groenlandia, Islandia, Noruega, Rusia, Suecia y Estados Unidos, tienen territorios en esta región. Algunos países árticos están más cerca entre sí de lo que muchos creen.

El vecino más cercano de Groenlandia es Canadá, y en su punto más angosto, entre el estrecho de Nares, ambos países están separados por tan solo 26 km (16 millas). Canadá y Groenlandia también comparten técnicamente una frontera terrestre, tras resolver una disputa de décadas sobre la isla Hans, una pequeña roca en el estrecho, dividiéndola por la mitad.

Rusia y Estados Unidos también son vecinos: Alaska y Rusia están separados por el estrecho de Bering, que tiene unos 85 kilómetros (53 millas) en su punto más angosto, una distancia similar a la que hay entre la ciudad de Nueva York y Nueva Jersey.

De hecho, si contamos las Islas Diómedes, ubicadas en el estrecho de Bering, Rusia y Estados Unidos están a menos de 4 km (2,4 millas) de distancia. Estas pequeñas islas rocosas están formadas por Diómedes Mayor, que pertenece a Rusia y alberga una estación meteorológica, y Diómedes Menor, que forma parte de Alaska. Las islas están separadas por la Línea Internacional de Cambio de Fecha, lo que crea una diferencia horaria de 21 horas y marca el límite entre América del Norte y Asia.

Rutas de navegación del Ártico

La mayor parte del Ártico está dividida en zonas económicas exclusivas (ZEE) que se extienden 200 millas náuticas (370 km) desde las aguas territoriales de los Estados y donde éstos tienen jurisdicción sobre los recursos naturales.

Según datos de Arctic Ship Traffic Data, el número de barcos que operan en el Ártico ha aumentado un 37 por ciento entre 2013 y 2023, impulsado por el derretimiento del hielo y la expansión de las oportunidades económicas en la región.

Hay tres rutas marítimas principales en el Ártico, que conectan el Atlántico y el Pacífico:

a) La Ruta del Mar del Norte (RNN)/Paso del Noreste recorre la costa ártica de Rusia y podría reducir el tráfico marítimo entre Asia Oriental y Europa Occidental entre 10 y 15 días en comparación con el Canal de Suez. En la Rusia soviética, esta ruta se utilizaba para el suministro militar y la extracción de recursos en el Ártico. Actualmente, Rusia la utiliza para transportar gas natural licuado (GNL).

b) El Paso del Noroeste (NWP) cruza el Océano Ártico de Canadá y podría reducir los viajes marítimos entre Asia Oriental y Europa en 10 días, en comparación con los barcos que viajan a través del Canal de Panamá.

Diagrama, Mapa

Descripción generada automáticamente

c) La Ruta Marítima Transpolar (RTT) va del centro del Atlántico al océano Pacífico y es una ruta directa a través del Polo Norte. Si bien esta ruta evita las aguas territoriales de los estados árticos, se utiliza poco debido a la presencia de hielo marino permanente. Debido al derretimiento de los casquetes polares, se prevé que esta ruta marítima esté totalmente abierta a los buques para la década de 2050, e incluso antes, con rompehielos de alta resistencia.

Fantasma y amenaza Nuclear

En un mundo atravesado por guerras regionales, rivalidades entre grandes potencias y crisis de gobernanza global, el regreso del fantasma nuclear deja de ser una metáfora del pasado y vuelve a instalarse como una amenaza concreta del presente.

No es sobre Estados Unidos solamente. Es sobre la estabilidad hemisférica y la seguridad global. Detenerse en minerales críticos o sus recursos, es una nimiedad, puesto que hoy no se extraen y hay mucha más producción que antes cuando el mundo va a tener menos producción en el futuro porque habrá menos habitantes.

El sentido más amplio, que considera las cadenas de suministros y la limitación a la amenaza nuclear, que, en caso de Rusia, la prórroga de 2021 del New START, por 5 años, está llegando a su fin y hay que renegociarla.

El Nuevo Tratado de Reducción de Armas Estratégicas, firmado en 2010 por Barack Obama y Dmitri Medvédev y renovado en 2021 por cinco años, establecía un tope de 1.550 ojivas nucleares estratégicas desplegadas por cada país, además de límites a misiles intercontinentales, bombarderos pesados y lanzaderas. Pero su valor no residía solo en los números: el acuerdo habilitaba inspecciones mutuas y mecanismos de verificación que garantizaban transparencia, previsibilidad y comunicación directa entre Washington y Moscú.

Antes del New START ya habían caído otros acuerdos clave, como el tratado sobre misiles antibalísticos (ABM) y el de fuerzas nucleares de alcance intermedio (INF). La consecuencia es clara: por primera vez desde principios de los años noventa, no existe ningún marco formal que limite los arsenales nucleares de las dos mayores potencias atómicas del planeta.

Un momento especialmente delicado

La expiración del tratado llega, además, en un momento especialmente delicado. Según el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI), el mundo atraviesa una etapa de expansión y modernización de los arsenales nucleares. Actualmente existen más de 12.200 ojivas, de las cuales unas 9.600 están operativas. Entre el 80% y el 90% de ese arsenal pertenece a Estados Unidos y Rusia, que incluso sin el New START ya superan las 1.700 ojivas desplegadas cada uno.

Sin límites ni inspecciones: el vacío que deja el último tratado nuclear

Si bien algunos analistas consideran probable que ambas potencias mantengan de facto los límites del tratado en el corto plazo —para evitar una escalada abrupta—, la ausencia de inspecciones y verificación genera un escenario de desconfianza estructural. Sin transparencia, cada parte tiende a asumir el peor escenario posible, alimentando dinámicas de disuasión cada vez más inestables.

La bomba vuelve a escena: el fin del último pacto nuclear

El conflicto en Ucrania terminó de erosionar el acuerdo. En 2023, Moscú suspendió su participación en el New START como respuesta al apoyo militar de Washington a Kiev, y desde entonces se multiplicaron las amenazas retóricas sobre el uso de armas nucleares. Aunque no se tradujeron en hechos concretos, dejaron en evidencia lo frágil del equilibrio.

Estados Unidos, Rusia y China: el triángulo imposible del desarme nuclear

A este panorama se suma un actor clave: China. Para Estados Unidos, cualquier nuevo acuerdo de control de armas debería incluir a Pekín, al que considera su principal rival estratégico a largo plazo. El problema es que China rechaza esa lógica. Con un arsenal estimado en unas 600 ojivas —muy inferior al de Washington y Moscú—, el gobierno chino sostiene que primero deben ser las grandes potencias nucleares las que reduzcan drásticamente sus arsenales antes de avanzar hacia un esquema multilateral.

Rápido crecimiento del arsenal chino

Sin embargo, el rápido crecimiento del arsenal chino, con un ritmo de producción que supera el centenar de ojivas anuales, preocupa al Pentágono. La falta de consensos hace que un tratado trilateral entre Estados Unidos, Rusia y China sea, al menos por ahora, altamente improbable.

El regreso de la incertidumbre nuclear

El resultado de esta combinación es un mundo más imprevisible y potencialmente más peligroso. Como advierten especialistas del SIPRI, a la carrera armamentista “cualitativa” —mejores sistemas, mayor precisión, nuevas tecnologías— podría sumarse ahora una carrera “cuantitativa”, sin límites ni reglas claras.

El reloj avanza: sin tratado nuclear, el riesgo global aumenta

No es casual que el Reloj del Juicio Final, elaborado por el Boletín de los Científicos Atómicos, marque hoy 85 segundos para la medianoche, la distancia más corta jamás registrada hasta la catástrofe global. Entre los factores que explican esa alarma figura, sin dudas, la desaparición del New START.

Una breve historia de Groenlandia

Los primeros inuit se asentaron en Groenlandia alrededor del año 2500 a. C. En el siglo X, los exploradores nórdicos llegaron a Groenlandia y establecieron asentamientos. Para 1721, Dinamarca había convertido Groenlandia en una colonia.

Aunque es territorio danés, Groenlandia se autogobiernó en 1979 tras más de dos siglos bajo control danés. Es uno de los dos territorios autónomos de Dinamarca, junto con las Islas Feroe.

En 1941, durante la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos y Dinamarca acordaron permitir que las fuerzas estadounidenses defendieran Groenlandia. Su ubicación estratégica era vital para contrarrestar los submarinos alemanes y asegurar las rutas marítimas. Estados Unidos mantuvo una presencia militar durante toda la Guerra Fría, utilizando Groenlandia como radar de alerta temprana y monitoreando la actividad soviética.

En 2009, Groenlandia obtuvo autonomía en la mayoría de sus asuntos internos, incluyendo el control de los recursos naturales y la gobernanza. Sin embargo, Dinamarca aún gestiona la política exterior, la defensa y la financiación.

El Center for Secure Free Society en su prestigioso Programa VRIC Monitor, donde analiza las capacidades de los regímenes hostiles a la libertad, tales Venezuela, Rusia, Irán y China, con sus proxies, destaca que “Groenlandia, es una pieza clave para la estabilidad del Ártico”.

“Entre el verano y el otoño de 2010, sólo cuatro barcos cruzaron la Ruta del Mar del Norte (NSR) entre los océanos Atlántico y Pacífico. Ese año, Rusia y la República Popular China (RPC) intercambiaron 100.000 toneladas de carga. En 2024, estos mismos poderes establecieron dos récords en la NSR en el mismo período de tiempo. Rusia y la República Popular China facilitaron un total de 97 cruces, transportando 3,08 millones de toneladas de carga exclusivamente entre Rusia y la República Popular China, y viceversa. Este aumento de la actividad chino-rusa en el Ártico significa algo más que avances logísticos; representa un cambio deliberado en la estrategia naval, estableciendo a la NSR como un escenario potencial para una futura competencia estratégica.

Aunque esta realidad parece lejana en el futuro, la competencia por la porción más favorable del Ártico ya ha comenzado. La lucha por el control de los recursos está creciendo y exige una red de puestos de avanzada estratégicos de Estados Unidos, como puertos e instalaciones militares, para rivalizar con los logros regionales de los adversarios. Rusia y la República Popular China están avanzados en la explotación de la NSR. Moscú ha reactivado y modernizado antiguas bases soviéticas para ampliar su presencia militar en el Ártico, mientras busca construir un puesto avanzado de energía llamado Estación Ártica Internacional Snowflake.

Además, el Kremlin ha abierto sus fronteras polares a la República Popular China. Según la agencia estatal de noticias rusa Sputnik, Moscú está considerando la posibilidad de que buques de guerra de la República Popular China patrullen la Ruta del Mar del Norte (NSR), lo que sugiere una alianza estratégica entre Moscú y Beijing para dominar nuevas rutas comerciales. Un proyecto que ambos países han hecho público es la construcción de una central eléctrica de doble propósito para abastecer instalaciones militares y logísticas en la NSR.

En el otoño de 2024, la Guardia Costera de los Estados Unidos (USCG) divisó dos barcos de la Guardia Fronteriza rusa y dos barcos de la Guardia Costera china durante una patrulla de rutina sobre el Mar de Bering. Esta fue la primera operación militar conjunta que la Guardia Costera de los Estados Unudos haya encontrado en el extremo norte. El hecho de que globos espías de la República Popular China también sobrevolaran esta misma zona en 2023 no es una coincidencia.

Simultáneamente, Rusia y la República Popular China lanzaron un corredor marítimo regular a lo largo de las rutas del Mar Ártico, reduciendo la distancia y el tiempo requerido para el transporte de carga entre las dos naciones. Ese año, 79 viajes de buques de carga, cruceros y petroleros llegaron a puertos chinos a través de la vía fluvial del Ártico, también conocida como la “Ruta de la Seda Polar”, como parte de la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI).

El creciente interés de Beijing en las rutas árticas es una de sus respuestas al “dilema de Malaca”. Alrededor del 65 por ciento del comercio exterior total de la República Popular China depende directa y en gran medida del Estrecho de Malaca.

Según los estrategas chinos, esta dependencia plantea una de las mayores amenazas a la seguridad económica en caso de guerra. En el escenario de una confrontación con las armadas estadounidense o india, los chinos temen que sus adversarios bloqueen sus rutas marítimas hacia el Océano Índico y el Estrecho de Malaca.

Para mitigar esta debilidad estratégica, la República Popular China ha tomado varias medidas, incluida la formación de una alianza con Rusia para ampliar las rutas marítimas NSR y la militarización masiva del Mar de China Meridional mediante la construcción de islas artificiales y bases militares. Una vez que se resuelva el “dilema de Malaca” de Beijing, se reducirán sus obstáculos para intensificar acciones militares decisivas, como una invasión de Taiwán o conflictos con vecinos como Filipinas

Conclusión: Se procura como parte de desinformación o prejuicios malinterpretar el sentido con la toma literal de “compra y amenaza de aranceles realizada por el presidente Donald Trump” y EE. UU. porque todo es evaluado desde la perspectiva del rechazo generado por la polarización. Hay, por supuesto, una mala presentación de los mensajes, pues el estilo Trump es más directo. Esto se lo usa para generar desinformación. Pero más allá de los estilos o apelativos de “imperialismo o colonialismo” o “búsqueda de control de minerales”, es mucho más grande.

No es sobre Estados Unidos solamente. Es sobre la estabilidad hemisférica y seguridad global, considerando amenazas, desafíos y retos, considerando actuales conflictos, probables escenarios, las interdependientess cadenas de suministros, la amenaza de destrucción nuclear y su complemento en disuasión que es la dimensión de misiles balísticos, que tanto daño puede consumar.

¿Cuáles son los recursos de Groenlandia y su cambio climático?

Groenlandia es rica en recursos naturales , incluidos zinc, plomo, oro, mineral de hierro, elementos de tierras raras (REE), cobre y petróleo.

Alberga algunos de los mayores depósitos de tierras raras del mundo, utilizados en industrias de alta tecnología. Estos recursos han atraído mucha atención, incluso del presidente Trump.

Existen yacimientos de oro en zonas como Nanortalik y el sur de Groenlandia. Groenlandia también cuenta con yacimientos de diamantes en la región de Maniitsoq, justo al norte de Nuuk.

Según la Autoridad de Recursos Minerales, los yacimientos de cobre en Groenlandia están prácticamente inexplorados, con zonas en el noreste y el centro-este prácticamente sin explotar. Los yacimientos de mineral de hierro se encuentran dispersos por el oeste de Groenlandia, mientras que se han encontrado rastros de níquel en la costa suroeste de la isla.

También se ha informado de la existencia de grafito en Groenlandia, utilizado principalmente en baterías de vehículos eléctricos y en la fabricación de acero, con exploraciones en la zona de Amitsoq. Si bien se ha encontrado zinc en el norte de Groenlandia, se encuentran yacimientos de titanio y vanadio en el suroeste, este y sur del territorio. También se encuentra tungsteno en el centro-este y noreste de Groenlandia, con yacimientos evaluados en el sur y el oeste.

Vulnerabilidad militar

Groenlandia es muy vulnerable ante una probable invasion rusa o china, sin embargo todos las “fuerzas militares” desplazadas “para defenderla de Trump” caben en un bus pequeño, señal de la real importancia que le atribuyen los gobiernos europeos.

¿Cuál es la presencia militar en el Ártico?

Groenlandia tiene una importante base estadounidense permanente, la Base Espacial Pituffik, y varias instalaciones militares danesas más pequeñas.

La Base Espacial Pituffik, anteriormente conocida como Base Aérea Thule, se encuentra en el extremo noroeste de la isla. Apoya misiones de alerta de misiles, defensa antimisiles, vigilancia espacial y comando y control de satélites. Está estratégicamente posicionada para contrarrestar las actividades rusas en el Ártico.

La base alberga a aproximadamente 650 efectivos, entre ellos miembros de la Fuerza Aérea y la Fuerza Espacial de EE. UU., así como contratistas civiles canadienses, daneses y groenlandeses. En virtud de un acuerdo de 1951 con Dinamarca, EE. UU. tiene permiso para establecer y mantener instalaciones militares en Groenlandia como parte de la defensa mutua en el marco de la OTAN.

El Comando de Defensa Aeroespacial de América del Norte (NORAD), una organización militar conjunta estadounidense-canadiense, también opera sistemas desde Pituffik en forma de un Sistema de Alerta Temprana de Misiles Balísticos (BMEWS) para la vigilancia espacial de la organización.

En Alaska, NORAD controla la Estación de la Fuerza Espacial Despejada, equipada con capacidades de alerta de misiles, defensa y reconocimiento espacial. Estados Unidos también implementa en Alaska bases de operaciones avanzadas (aeródromos militares temporales y estaciones de radar), que se utilizan para ampliar la defensa y la respuesta de Estados Unidos.

Dinamarca gestiona la defensa de Groenlandia a través del Mando Ártico Conjunto (JAC), con sede en la capital, Nuuk. Las principales tareas de la base son las operaciones de vigilancia, búsqueda y rescate, así como la defensa de la soberanía y la defensa militar de Groenlandia y las Islas Feroe, según el Ministerio de Defensa danés.

Según el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), la ruta del Mar del Norte es fundamental para la seguridad de Rusia en el Ártico. El control de la ruta recae en Rosatom, lo que otorga a Moscú la capacidad de restringir el tráfico militar extranjero sin la aprobación directa del gobierno. En el Ártico oriental, el acceso a través del estrecho de Bering ha impulsado a Rusia a ampliar la cobertura de radar, la capacidad de búsqueda y rescate y los aeródromos, incluyendo las instalaciones de radar Sopka-2 en la isla de Wrangel y el cabo Schmidt.

En el Ártico central, Rusia ha reforzado su presencia militar. Los sistemas Bastion-P y Pantsir-S1 (sistemas de defensa móvil) están desplegados en Nueva Zembla y la isla Kotelny, ampliando la zona de denegación de acceso a los accesos aéreos y marítimos.

En el Ártico occidental, la Flota del Norte, que supervisa la capacidad rusa de segundo ataque, tiene su base en Severomorsk. El CSIS afirma que Moscú también ha reactivado docenas de instalaciones de la era soviética, reabriendo bases aéreas, estaciones de radar y puestos fronterizos en toda la región.

Inversiones chinas en el Ártico

China ha surgido como un actor clave en el Ártico, manifestando su deseo de crear una “Ruta de la Seda Polar”, similar a la Iniciativa del Cinturón y la Ruta, donde surgirían nuevas rutas de navegación a medida que las capas de hielo retroceden.

Según el Carnegie Endowment, China considera el Ártico como un futuro corredor de transporte e industria. Varias empresas chinas también tienen proyectos mineros en Groenlandia, incluyendo mineral de hierro, tierras raras y uranio. China también tiene proyectos centrados en la energía del Ártico a través del sector ruso de GNL.

Las empresas estatales chinas tienen participaciones en los proyectos de GNL de Novatek y son un importante comprador de gas del Ártico. China también ha suministrado equipos clave a los proyectos rusos de GNL en el Ártico, especialmente tras las sanciones occidentales impuestas a Rusia.

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