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Israel y Taiwán: una alianza silenciosa entre democracias que se fortalecen en tiempos de desafío

Por Ana Grinstein
Comunidades Plus

En un escenario internacional marcado por tensiones, redefiniciones estratégicas y desafíos a la estabilidad democrática, Israel y Taiwán continúan profundizando un vínculo que, aunque discreto, resulta cada vez más significativo.

En las últimas semanas, trascendió la visita no oficial a Israel del viceministro de Asuntos Exteriores de Taiwán, François Wu, un diplomático con amplia trayectoria y reconocido por promover activamente los intereses de su país en el exterior. Si bien el viaje no fue confirmado formalmente por las autoridades, fuentes internacionales señalaron que el objetivo central fue avanzar en la cooperación bilateral, especialmente en materia de defensa y seguridad.

Taiwán, que mantiene relaciones diplomáticas oficiales limitadas debido a la presión constante de China, rara vez envía altos funcionarios a países que reconocen formalmente a Pekín. Sin embargo, Israel continúa siendo considerado por Taipéi un socio democrático clave, una percepción que se fortaleció tras el apoyo explícito de Taiwán a Israel luego del ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023 y en el contexto de la guerra posterior en Gaza.

Las conversaciones, cuyos detalles no fueron revelados, habrían incluido intercambios sobre iniciativas de defensa aérea como el sistema taiwanés T-Dome, parcialmente inspirado en tecnologías israelíes. Este intercambio refleja un aprendizaje mutuo entre dos naciones que, desde realidades geopolíticas distintas, enfrentan amenazas existenciales y desafíos regionales complejos.

Desde Jerusalén, el mensaje ha sido claro: los lazos con Taiwán se sostienen sobre valores compartidos, innovación tecnológica y cooperación estratégica. En los últimos meses, se intensificaron las visitas de legisladores y funcionarios israelíes a Taipéi, y el propio presidente taiwanés, Lai Ching-te, elogió públicamente la capacidad defensiva de Israel como un modelo de resiliencia nacional.

Ambos gobiernos también buscaron restar dramatismo a tensiones pasadas, subrayando que los vínculos bilaterales permanecen estables y orientados al futuro. Comercio, tecnología, cultura y defensa continúan siendo pilares de una relación que crece sin estridencias, pero con firmeza.

En un mundo donde las democracias se ven puestas a prueba, la relación entre Israel y Taiwán se consolida como un ejemplo de cooperación basada en la confianza, la experiencia compartida y la convicción de que la defensa de la libertad no conoce fronteras.

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